lunes, 8 de octubre de 2012


Antecedentes Historicos de Trabajo Social
 
Los comienzos de la sociedad capitalista

El T.S. no puede ser entendido al margen del contexto sociohistórico en el que se desarrolla: la sociedad capitalista y la industrialización.
El capitalismo supone una transformación de la organización del trabajo y de las relaciones entre patronos y trabajadores.
Las primeras manifestaciones aparecen en la Edad Media, con la acumulación de capital, pero la fecha clave es el siglo XVI, cuando se produce la extensión del comercio marítimo y la expansión colonial.
Constituyó el inicio de una política destinada a desarrollar mercados a gran escala. Significó:
  • Uso de monedas y diversidad valor entre ellas.
  • Especulación.
  • Concentración de la propiedad en manos de la burguesía ascendente.
  • Transformación del mapa del comercio europeo: el protagonismo del Mediterráneo cede ante la vía del Atlántico.
  • Elevación de los precios.
  • España pierde el monopolio comercial de América (s.XVII).
  • Surge el mercantilismo: concepción que concibe la vida económica independiente de la moral y de las enseñanzas de la Iglesia.
  • Se empieza a prestar importancia a los problemas sociales (Juan Luis Vives s. XVI).
El triunfo de la organización capitalista no se produce hasta bien entrado el siglo XVIII, siendo su desarrollo a mitad del s. XIX, porque el capitalismos implica:
  • Expansión del comercio internacional.
  • Florecimiento de la gran industria.
  • Desarrollo de las fuerzas financieras
y este proceso no logrará su culminación hasta la Revolución Industrial.

Nacimiento y evolución de la Revolución Industrial (1750-1850)
 
El nacimiento del T.S. es paralelo a la Revolución Industrial. Ante la pobreza urbana que supone la industrialización aparecen dos posturas:
    • Darwinismo social: Tª que explica la existencia de especies en virtud de una selección natural debida a la lucha por la existencia. Está basada en las ideas de Malthus que la población crece geométricamente y los recursos aritméticamente. Los seguidores de Malthus son contrarios a toda ayuda social.
    • Thomas Chalmers: Recoge y sintetiza las ideas de Vives en lo referente a la atención social a los menos favorecidos.

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       El Trabajo Social argentino surge a partir de los reclamos de los médicos higienistas, desde fines del siglo XIX, exigiendo una intervención mas activa del Estado sobre la cuestión social. Presentó en sus orígenes un contenido laico y filantrópico ligado a la figura femenina y vocacional, entendida según Delia Franco como un “llamado para el sacerdocio y entrega absoluta en nombre de Dios”. También adquirió un carácter antimoderno y profundamente conservador. Se concebía a los sujetos en una situación de aceptación dada como natural e inmodificable; no son solo sujetos pobres, sino también pobres sujetos. De allí que al Trabajador Social le correspondía cumplir con funciones asistenciales y educativas.

       El Trabajo Social comienza el proceso de institucionalización en un período histórico marcado por cambios profundos y significativos que se suceden en el país, tanto en el plano económico, como social, político y cultural. En esta etapa, el Estado comienza a enfrentar la “cuestión social” en donde surgen nuevos actores sociales y políticos. Su institucionalización estuvo orientada a enfrentar los problemas sociales originados en las desigualdades y antagonismos propios del sistema capitalista.
       
      Los antecedentes y los inicios del trabajo social de grupo se encuentran en los EEUU, sin embargo, el interés y la práctica, y la formalización del trabajo con grupos adquiere en los EEUU una dimensión mucho más relevante que en otros países, hasta entrados los años 60, cuando este método se introduce en Europa, Latinoamérica y otros países del mundo.

      Como sucede en otros aspectos del trabajo social, y al igual que sucedió con el trabajo social individual o de casos (iniciado formalmente por M. Ríchmond, como método de trabajo social), el trabajo social de grupo se inicia con una práctica de intervención, que a lo largo del tiempo se va sistematizando, hasta llegar a establecer finalidades comunes y criterios de organización y de conducción de los grupos que le confieren carácter de profesionalidad. Al igual que el trabajo social de casos, el trabajo social de grupo va incorporando elementos conceptuales generados por distintas ramas de las ciencias sociales, y desde el propio marco de referencia del trabajo social. Sin embargo, tal como expresaba G. Konopka en 1963 “el trabajo social de grupo considerado como un método de trabajo social es sólo un concepto reciente”. Su formalización como método no puede atribuirse a una persona como M. Ríchmond, ni a una organización como la COS, sino al interés de profesionales diversos que comprobaron la utilidad del trabajo con grupos para fines específicos, y también, al desarrollo de grupos de ayuda mutua que demostraron la eficacia de dicho procedimiento sobre otras técnicas y métodos.


Antes de la revolución industrial de los siglos XVIII y XIX en Europa y América del Norte, y de su influencia en las primeras décadas del siglo XX en Latinoamérica, problemas como la pobreza, la enfermedad o la marginación social eran atendidos por la propia familia, el vecindario o la Iglesia, guiados por los principios de la caridad y la beneficencia. Con el incremento del desempleo, la pauperización de los obreros y el acceso de unos pocos a los medios de producción, los malestares sociales se agudizaron, desbordando los servicios de asistencia brindados por dichos actores sociales. Poco a poco, emergieron asociaciones para responder, institucionalmente, a las problemáticas sociales del momento. Entonces, surgieron los programas de asistencia social de diferentes organizaciones (privadas o estatales) orientadas a aminorar el estado de precariedad en que vivían algunas poblaciones .
La acción social de esta época, basada en el voluntariado y en la benevolencia caritativa de quienes la practicaban, se adscribía más al ideario cristiano que a alguna reflexión teórica o sociopolítica sobre la realidad a intervenir.
La creciente problemática social planteó la necesidad de brindar formación dirigida a los agentes que se encargaban de asistir a los más pobres. Esta iniciativa, primero de institucionalización y luego de profesionalización, empezó a ser desarrollada en los Estados Unidos durante la última década del siglo XIX por Anna L. Daves y Mary Richmond con el apoyo de la Organización Social Caritativa (COS) de Nueva York En 1903 se inauguró, en esta ciudad, la Escuela de Filantropía Aplicada con un curso de seis semanas . En principio, esta formación se orientó hacia la práctica y la acción, más que hacia el análisis de los problemas o a la producción de conocimiento.
 

 
 

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